DESDE 1750

sevres

“Concedida por el Rey a Madame de Pompadour” la Verrerie Royal se instala en las tierras de su castillo en Sèvres. Rápidamente se expande su fama y en tan sólo una década, es considerada como una de las mejores cristalerías de Francia. Como apasionada del gusto refinado y el arte, la Marquesa está decidida a decorar la mesa real con las copas más bellas y perfectas como las que fabrican los venecianos.

Gracias a su gran labor, la cristalería recibe el patrocinio de la reina María Antonieta, con lo que continúa abasteciendo a la corte con los objetos de última moda y de gran calidad.

Pero si hay un elemento que dejó al mundo sin respiración fueron las célebres opalinas que la cristalería crea para Carlos X y que se convertirán en las joyas del Imperio. Entre sus logros también destaca su participación en la Exposición Universal de París con piezas de cristal de un incalculable valor, montadas en oro o en plata dorada.

A la muerte de su hermana, será el Marqués de Marigny quien lleve las riendas de la cristalería e introduzca su producción en Europa, cuyos objetos serán imprescindibles en las grandes mesas.