CRISTAL, LEYENDA DE UNA PASIÓN

Cristal de Sèvres Cristal de Sèvres Cristal de Sèvres
 

Creado en Bohemia e Inglaterra durante los siglos XVI y XVII, el cristal ha buscado durante mucho tiempo su camino, marcado por la exigencia de los hombres de reproducir artificialmente el cristal de roca mineral.

Esta búsqueda de la pureza glacial ha generado a lo largo de la historia, la misma pasión y dedicación que la manifestada por la porcelana. Por este motivo, cuando Luis XV decide crear las primeras cristalerías a finales del siglo XVIII, el cristal pasó de considerarse como un utensilio a un material exclusivo y precioso. A partir de ese momento, la competencia fue feroz: luces de araña, joyas, adornos… eran importados de Bohemia e Inglaterra. Es justo en este instante cuando Cristal de Sèvres decide embarcarse destinando el cristal al arte de la mesa.

De esta manera, “las copas para beber” en un tiempo desprestigiadas, se convierten ahora en verdaderas obras maestras.

Cristal de Sèvres Cristal de Sèvres Cristal de Sèvres
 

LA RECETA DEL CRISTAL

El trabajo del cristal requiere el dominio y la experiencia impecable de los maestros vidrieros, ya que sin ellos sería una pieza vacía. Rigurosidad, precisión, imaginación, creatividad y delicadeza son algunas de las cualidades necesarias para convertirse soplador de bellas obras. ¿Pero cómo consiguen crearlas?

El cristal es el resultado de una sutil y delicada mezcla de elementos de la naturaleza magnificados por el fuego y orquestados por el hombre. Para crearlo, es necesaria la fusión de varios elementos como el sílice o arena, el óxido de plomo, el hidróxido de sodio o de potasio.

Mientras que el contenido mínimo de plomo del cristal es de 24%, Cristal de Sèvres contiene 28%, dando como resultado una transparencia, brillo y dureza única.

No obstante, una de las composiciones que dejan sin respiración son las creaciones de Cristal de Sèvres en cristal del color. En este caso, para conseguir imitar el tono de las piedras preciosas, los artesanos añaden a la composición una base de polvos de óxido de metal, como cobalto o cobre para el azul o el oro para el rojo. Sólo de esta manera se consigue que el color quede brillante e inalterable.

 

TRANSPARENCIA Y BRILLO ÚNICO

La perfección de la transparencia constituye una preocupación constante para Cristal de Sèvres,  siendo la rigurosa calidad del material la primera fase de una larga sucesión de controles. El maestro artesano no duda en parar una producción si no reúne los criterios establecidos. Su vista y su sentido del tacto son la seguridad y la garantía de esta calidad. Sorprendentemente, el sentido del oído juega otro papel importante: la resonancia del cristal es una parte integral de su calidad. El cristal debe emitir una nota clara de sonido.

No obstante, la última prueba es la más importante. Incluso si la pieza reúne todas las condiciones, debe pasar lo que el maestro considera como “la armonía de la calidad” donde no es la vista la que decide, sino el alma y la sabiduría.